La Justicia como armonía y equilibrio

El pie funciona como pie y la mano como mano, mientras

cumplen con su naturaleza. Del mismo modo, el hombre

funciona como hombre mientras realiza sus deberes.

Marco Aurelio (“Máximas”)

I. El problema inicial

¿Qué es la “virtud”?

En el diálogo Menón, Platón afirma que la virtud no puede ser enseñada, que los hombres virtuosos no la transmiten a sus hijos, que es un “don divino”, que es única y no múltiple. Incluso, se aleja del tema para plantear el problema del conocimiento, discurrir sobre el alma, su inmortalidad y su capacidad de recordar… Pero, a fin de cuentas, no define satisfactoriamente lo que sí es la virtud.

Para explicar el concepto “justicia” y clarificar si se trata o no de una virtud, Platón desarrolla todo el diálogo “La República”. En él, se hace un estudio detallado del alma humana, del objetivo del estado, de la conformación del mismo, de las artes, del mundo de las Ideas, de la educación, de las formas de gobierno, de la vida del filósofo… y, finalmente, se definen los conceptos de justicia y virtud, gracias a las analogías que establece Platón entre el Alma humana y el Estado. Para Platón, no hay una línea clara entre “Política” y “Ética”. La ética es una condición necesaria para la política: sin ética y sin justicia, el Estado se viene abajo: por eso es absolutamente indispensable.

En este trabajo, se hará referencia únicamente al problema planteado por la “virtud”, dejando para posteriores trabajos el análisis más detallado de los demás conceptos contenidos en dicho diálogo.

II. Los significados

El término “virtud” es equívoco, porque ha tenido por lo menos dos grandes significados en la tradición cultural de occidente.

Inicialmente, “virtud” se refería a la característica propia y específica de cada objeto, sin la cual dicho objeto no sería lo que es. Así, la “virtud” del músico es hacer buena música, la “virtud” del orador es hablar bien, la “virtud” del zapatero es fabricar zapatos útiles, etc.

Pero después de Platón, el concepto “virtud” adquirió una connotación eminentemente moral y ética.

Lo que merece especial atención y cuidado es que Platón mismo conjuga y funde ambos significados en “La República”. Si no se tiene presente esta evolución, es fácil caer en confusiones y malentendidos.

III. Antropología

Según Platón, el Hombre está compuesto por dos principios bien diferenciados entre sí: alma y cuerpo.

El alma se relaciona con las ideas, es inmaterial e inmortal. Por el contrario, el cuerpo es material, mortal, comparte las imperfecciones e impurezas de la materia. El cuerpo es un estorbo para el alma, que anhela entregarse a la contemplación del Bien y de la Belleza.

Por lo tanto, el Hombre es realmente su alma, no su cuerpo.

IV. El alma y sus partes

Pero las imperfecciones de la materia se reflejan aún en el alma misma, por la que ésta se subdivide a su vez en tres partes (no son tres tipos diferentes de almas, sino que son tres características o divisiones del alma individual de cada hombre):

  • La parte más alta del alma se denomina “racional”, porque está ligada con la inteligencia. Es la cabeza, la que debe mandar a las demás partes del alma. Su virtud es la prudencia.
  • La segunda parte del alma es la “volitiva”, la que comprende la voluntad y la capacidad de actuar. Su virtud es la fortaleza.
  • La tercera parte, la más baja de todas, directamente influida por el cuerpo, es la “carnal”, y comprende las pasiones y deseos. Su virtud es la templanza.

Si antes habíamos dicho que el Hombre es el Alma, ahora hay que precisar más: el Hombre es el Alma Racional, la que le hace ser Hombre y lo distingue de los demás seres vivos.

Hasta aquí, Platón emplea el término “virtud” con el primer significado ya señalado, es decir, “virtud” es la característica esencial de cada parte del alma, la que le permite ser lo que es y cumplir con su papel en el esquema general del Hombre.

Así, la racionalidad, para ser tal, requiere del auxilio de la “prudencia”. La voluntad, para ser útil y cumplir realmente con sus funciones, necesita la “fortaleza” o valor de actuar. Y para que las pasiones y deseos no se desborden, se precisa de la “templanza”. Es decir, existen tres virtudes básicas, cada una relacionada con una parte del alma. Y a la inversa: cada parte del alma tiene su propia virtud.

Pero según el diálogo Menón, citado en un principio, la virtud es única, no múltiple. Y así como no existen tres almas, sino un alma dividida en tres partes, no existen virtudes, sino caras o aspectos diferentes de la virtud.

V. La Justicia

Pero hay otra faceta de la virtud, la “justicia”, que es la encargada de que las tres partes del alma armonicen entre sí, permitiendo que la razón (primera parte del alma), gobierne a la voluntad (segunda parte) y entre ambas controlen a las pasiones (tercera parte).

Cuando cada parte del alma cumple con la tarea que le marca su propia naturaleza, cuando no se estorban unas a otras, hay un sano equilibrio. Esa armonía se llama “justicia” y es la virtud por excelencia, la que engloba a todas.

Ahora Platón ha cambiado de registro, y la “virtud” ha pasado a tener un sentido moral, del que carecía anteriormente.

VI. Implicaciones.

Esta idea, que define a la justicia como la armonía entre las tres partes del alma, va más allá de la filosofía y la ética, y entra al campo de la psicología: Platón está hablando también de la conformación interna de los seres humanos, de la estructura moral de la naturaleza humana.

Por el contrario, la injusticia se define como una rebelión o amotinamiento de una parte del alma, que se niega a ocupar su lugar y aspira a usurpar una posición que no le corresponde. Esta definición se corresponde bastante bien con las nociones actuales de “enfermedad mental” y “trastorno de la personalidad”.

Platón concluye afirmando que la armonía descrita conduce a una vida justa y virtuosa y, en última instancia, feliz.

VII. Conclusión.

Todo lo anteriormente expuesto, implica que cualquier deseo o pasión, siempre y cuando esté gobernado por la razón, es útil al Hombre en su conjunto.

Es cuanto.

 

Bibliografía

Platón. Diálogos. Tomo I. Editorial Porrúa. México.

Platón. La República o el Estado. Editorial Edaf. México.
http://www.epdlp.com/platon.html

http://perso.wanadoo.es/jupin/filosofia/platon.html

http://www.economia.ufm.edu/mpolanco/te/platonbio.htm

La importancia de la filosofía oriental en el mundo actual

En la actualidad, las personas viven aceleradas y adictas a la tecnología. En Occidente, el fanatismo religioso nubla la mente y adoctrina a las personas hasta convertirlas en rebaño. Su capacidad de raciocinio se ve mermada, y de manera inevitable dejan de lado la reflexión y el análisis personal, así como la búsqueda de la trascendencia más allá de superficiales. Es necesario recobrar ese aspecto reflexivo, ese estado en el que cada uno es dueño de su propia realidad. Es por ello, que el estudio de la filosofía oriental es de suma importancia en el mundo de hoy.

En los países occidentales, se llama filosofía oriental a los diferentes movimientos filosóficos y religiosos que tuvieron como lugar de desarrollo los territorios que comprenden Asia del Sur y Asia Oriental. Sin embargo, existe mucha discrepancia sobre el hecho de denominar religiones a aquellas corrientes que conforman el pensamiento de Oriente. Ya que, escuelas como la budista niegan rotundamente que lo suyo sea una “religión”, en cambio la definen como una filosofía, ya que de ninguna forma tiene relación con los conceptos dogmáticos del cristianismo, u otra religión occidental.

1296-1

Un término más adecuado para denominarlas sería el de “filosofía religiosa”. Tomando como ejemplo al budismo, al margen de que sus practicantes prefieran no llamarlo religión, no existe compatibilidad entre los postulados de éste y la mayoría de dogmas que caracterizan al cristianismo, lo cual impide que una persona tenga ambas creencias al mismo tiempo, como las fotos xxx entre muchísimas cosas más que no se ven.

Entre las filosofías religiosas que se pueden hallar en Oriente se encuentran el budismo, el mohísmo, el taoísmo, entre otras. Sin embargo, según el pensamiento de Occidente, en la tradición oriental también están incluidas las doctrinas que encierran aspectos religiosos, como el hinduismo o el mazdeísmo. Esta integración obedece al hecho que, a diferencia de las religiones occidentales, las religiones de Oriente siempre cumplen con incorporar fundamentos filosóficos primarios.

Entonces, ¿por qué es importante estudiar la filosofía oriental? Para comprenderlo, usaremos nuevamente como ejemplo al budismo. Éste se define como un conjunto de creencias que parten de las enseñanzas que impartió Siddharta Gautama, mejor conocido como Buda.

En el budismo, lo que refiere a la existencia de un dios; como es visto por los occidentales; es considerado en gran parte irrelevante. Aunque hay varias escuelas budistas, que interpretan a su manera los textos que son considerados como sagrados, muchas no incluyen la expresión “Dios”; ni tampoco suponerlo como una entidad superior omnipotente, omnisciente y omnipresente. En cambio, el término es usado para referirse a la nada, la plenitud del vacío, o el estado de liberación y felicidad suprema conocido como nirvana.

En conclusión, la filosofía oriental es una guía para encontrarse a uno mismo, sin necesidad de atribuir culpas o fuerzas imaginarias a un ente invisible. La felicidad, la tranquilidad, y el estado máximo de paz solo dependen de cada persona. Cuando se entiende esto, y uno se aleja de doctrinas religiosas occidentales, se puede establecer en armonía un camino que guía a la trascendencia personal, partiendo de la reflexión y meditación.

Conociendo los inicios de la filosofía en Occidente

La filosofía en Occidente posee una historia que supera los dos mil quinientos años, partiendo desde la Antigua Grecia hasta la actualidad. En el trascurso de ese tiempo, ha existido un gran número de filósofos y corrientes filosóficas; una cantidad tan grande que sería imposible abarcar en este artículo. Es por ello, que a continuación encontrará un resumen de lo que fueran los inicios de la filosofía occidental, con mención de las figuras más importantes.

Los inicios de la filosofía en Occidente se remontan a la Antigua Grecia, para ser más específicos en la zona de Jonia, a inicios del siglo VI a. C., prolongándose hasta el declive de lo que fuera el Imperio Romano, ocurrido en el siglo V d. C.

filosofia-occidental

Para facilitar la comprensión de este periodo tan importante en la historia de la filosofía, se le puede dividir en 3 etapas: la filosofía presocrática, que abarca desde los postulados de Tales de Mileto hasta los estudios de Sócrates mediante el porno casero; la filosofía ática, periodo que comprende todo lo que expuso Platón, así como Aristóteles; y el período helenístico.

El período que engloba a la filosofía presocrática estuvo caracterizado por diferentes postulados que dieron nociones básicas en busca de entender la realidad, así como la razón y objetivo de la existencia del ser humano. A razón de las distintas influencias culturales, así como el avance de las mismas, las ciudades que conformaron la civilización griega empezaron a debatir sobre las tradiciones mitológicas, y sus explicaciones mágicas sobre el mundo. Buscando encontrar un planteamiento alternativo, que fuera natural y unificado.

El único registro sobre los pensamientos de estos filósofos originales se puede encontrar en manuscritos fragmentados, así como documentos de otros pensadores que aparecieran luego. Entre esos personajes de gran importancia para la concepción de lo fuera la filosofía en un principio, se encuentran los pensadores milesios. Estos trataron de dar una explicación a la naturaleza, simplificando todo a un origen único que partía de una materia primaria. Pudiendo ser ésta el agua, el aire, o algo indeterminado.

En este periodo también se encuentra a Pitágoras de Samos, y lo que fuera la escuela pitagórica. Para ellos, la estructura que conformaba a toda la realidad, tal como la conocemos, estaba basada en números. En este tiempo, esto fue revolucionario, pues si bien no consideraban a los números como entes abstractos, se adelantaron de cierta forma a los principios que luego definirían a la ciencia moderna.

Otros pensadores, como Heráclito de Éfeso, propusieron que la realidad estaba estructurada en función al “logos”; palabra griega que se entiende como “razonamiento”. Por otro lado, también existieron una serie de pensadores que trataron de unificar todos los videos caseros junto a los postulados anteriores, usando una meticulosa observación del mundo y la realidad. De esa forma, Empédocles de Acragas llegó a fundar una doctrina que se fundamentaba en cuatro elementos, también conocidos como raíces; el agua, la tierra, el aire y el fuego. Según él, la combinación o separación de dichos elementos daban forma a la realidad que el ser humano percibe.