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Son muchos autores los que afirman que cualquier mitologema hecho
consciente puede llegar a cumplir una función múltiple
en nuestras vidas; confieren nuestro sentido de la identidad personal,
posibilitan nuestro sentido de comunidad, afianzan nuestros valores
morales, e incluso, la mitología, constituye una forma de enfrentarnos
al inescrutable misterio de la creación (R. May /1991).
Pues bien, acordamos que los mitos representan patrones arquetípicos
de la conciencia humana, permanentes y anteriores a nuestra existencia
terrenal; su negación hace que permanezcan formando parte del
magma indiferenciado inconsciente, sé energeticen y puedan llegar
a poseer al individuo, sometiendo su personalidad consciente a los rigores
y propias exigencias. Sin embargo, la integración en nuestro
desarrollo cognitivo de los mitos individuales, que siempre resultan
ser una variación temática de los clásicos, nos
proporciona una notable ampliación ético-perceptiva producto
de la convergencia de ambos mundos, al contrario que lo percibido por
el mitológico cíclope (kyk-lops) Polifemo con su único
"ojo redondo".
El argumento que expongo en este artículo se basa en la observación
clínica durante un período de varios años, desde
la década de los ochenta hasta hoy, tanto en la práctica
médico-asistencial como en el ejercicio de la psicoterapia analítica.
En la población atendida es mayor la prevalencia de mujeres,
lo que permite afianzar el estudio del influjo solar femenino cuya diosa
representante, Sekhmet (la "Poderosa"), tuvo su culto y reconocimiento
en el antiguo Egipto. No por ello se debe despreciar la influencia que
ejerce sobre lo femenino (YIN) que existe en el hombre; ahora bien,
el fenómeno psicológico se puede observar con más
pulcritud y reiteración entre las mujeres de nuestro entorno;
los hombres muestran contaminaciones de otros elementos psíquicos
que disimulan el análisis de esa "posesión divina".
Lo que, en primer lugar, me llamó la atención fue el
abuso adictivo de farmacología psiquiátrica y su irremediable
pero continua prescripción médica. En segundo lugar, la
instauración corporativa de la Psiquiatría Biológica,
limitando tan estrechamente con la Neurología que a veces se
confunden. Es coincidente, también, el cambio acuariano y el
ocaso de un período patriarcal monoteísta en Occidente,
donde muchos feelings han de transformarse. Enfin, que el terreno está
sembrado para el desarrollo de una hermeneútica que oriente a
la "Ciencia de la humanidad" --aquella que pretende aunar
para individualizar, al contrario de las ciencias humanas que atomizan
para unificar después (A. Verjat /1989) hacia otros logros
y coincidencias.
El proceso por el cual se hizo contingente la tríada memfita
en mi trabajo es arduo de exponer en estas líneas, pero valga
decir que, en la búsqueda de imágenes arquetípicas
contempladas por la humanidad anterior a nosotros, traté de alcanzar
aquellas que dotaran de sentido a nuestro acaecer, y, que permanecieran
lo más intactas posible a la influencia racional.
Aproximación al mitologema
El Imperio Antiguo egipcio (2780-2280 a.C.) se conoce como período
memfita y comprende desde la III a la VI dinastías. En él
se elaboraron las grandes síntesis teológicas que culminan
en los núcleos de Heliópolis (III y IV) y Memfis (V y
VI dinastías). Hacia el 2500 a.C. se consolidó la doble
función humana y divina del soberano; aseguraba la inmortalidad
de sus servidores y del pueblo como colectivo indiferenciado. El faraón
será la fuerza y de él dependerá la prosperidad
de su pueblo.
En este período se construyen las grandes pirámides
de Keops, Kefren y Mikerinos; se escriben los "Textos de la pirámides";
en la V dinastía, los faraones se presentan como hijos de Ra
y con un ba singularizado al que correspondía la inmortalidad
plena. Pero sería en Memfis, capital de los faraones de la Primera
Dinastía, donde se desarrollará la teología más
sistemática en torno al dios Ptha: tanto la teogonía como
la cosmogonía se produjeron gracias a la potencia creadora del
pensamiento y la palabra de un solo dios. Resulta curioso descubrir
que es al comienzo de la historia egipcia cuando aparece una doctrina
comparable a la teología cristiana del Logos.
Por la dificultad en mantener cultos separados, entre otras razones,
se agruparon varias divinidades en un mismo templo, como una familia
de dioses (tríada: padre, madre, hijo). La tríada memfita
se compuso de Ptha como esposo de Hathor/Sekhmet/Bast y su hijo Nefertum.
Veamos a continuación lo que nos explica F.Max Müller
en su trabajo elaborado en la Universidad de Pennsylvania sobre mitología
egipcia:
"....la palabra egipcia para "ojo" es femenina, por
lo que el disco del sol puede también ser considerado como hembra..........."ojo"
y "aspid" [serpiente, el uraeus de los griegos
y romanos] se volvieron sinónimos.... ........Estos dos ojos
o serpientes eran llamadas las hijas del dios sol......., eran Tefênet,
Sekhmet y Ubastet, leonas la primera y segunda, gato la tercera...
Podemos, sin embargo, enfatizar el hecho de que todas las personificaciones
femeninas del sol no tienen real cabida en la mente de los egipcios,
acostumbrados a considerar al sol como una deidad masculina.".....
La citada diosa con cabeza de león (Sekhmet) corresponde a
la Sakhmis de los griegos, es la terrible diosa de las guerras; su nombre
significa "la Poderosa; la Fuerza contra la que ninguna otra prevalece",
que caracteriza un aspecto de Hathor cuando nos referimos al episodio
en que, convertida en leona, defendió a su padre Ra de las conspiraciones
humanas. Paradójicamente, se convertirá, con el tiempo,
en patrona de los sanadores.
La relación de la diosa madre con las leonas parece comprobado
que existe desde el Paleolítico: cueva de Les Trois Frères,
en la Dordoña francesa, entre 18000 y 14000 a.C.; también
en el templo de la cueva francesa de Pech Merle, con la forma de una
insólita figura roja conocida como la reina león; en lo
alto de Yazilikaya, capital de los hititas, la imagen espectacular de
la diosa madre de Anatolia de más de dos metros de altura.
Siguiendo el estudio de Max Müller, citaré el texto traducido
por J. A. Sanchez al español, cuya primera copia de las inscripciones
funerarias de las Dinastías XIX y XX (Imperio Medio) fue realizada
por E. Neville -1876-:
"Una vez hubo reinado sobre la tierra Ra, el dios que resplandece,
el dios que se formó a sí mismo. Después de que
hubiera sido regidor de hombres y dioses por igual, cuando los hombres
conspiraron contra él en la época en que Su Majestad -¡vida,
combate,salud (a él)!- había madurado. Sus huesos eran
de plata, sus miembros de oro, su cabello de genuino lapislázuli.
Su Majestad supo de la conspiración que los hombres habían
formado contra él y dijo a sus seguidores: "Convocad a mi
ojo y a Shu y Tefênet, Qêb y Nut, junto con mis padres y
madres que estaban conmigo cuando yo estuve en los abismos, y también
al dios Nuu. Él vendrá con sus cortesanos. Traedlos secretamente;
los hombres no deberán verlo y sus corazones no huirán.
Venid con ellos a palacio y ellos expresarán sus opiniones respetuosamente,
y yo podré ir al abismo, al lugar donde he nacido".
"Esos dioses fueron llevados a este dios, y esos dioses se colocaron
a su lado, tocando el suelo con sus frentes ante Su Majestad que debía
presentar su informe ante su padre, el dios más antiguo, es decir,
Nuu, el hacedor de los hombres, el rey de los seres humanos. Ellos dijeron
ante Su Majestad: Háblanos que queremos escucharte. Ra dijo a
Nuu: "¡Tú el más antiguo dios, del que yo he
surgido, y los dioses de una era anterior! Salud, los hombres que han
surgido de mi ojo, ellos han conspirado contra mí. Dime que debo
hacer contra esto. Yo estoy dudoso. No debería matarlos antes
de oír lo que tienes que decir". La Majestad de Nuu dijo:
"Ra, hijo mío, dios más grande que el que lo ha creado
y más poderoso de los que fueron creados por él, ¡permanece
en tu lugar!. Tu temor es grande; delgado ojo tendrán quienes
han conspirado contra ti". Ra dijo: "Observa, con el terror
en sus corazones han huido hacia las montañas el desierto a causa
de lo que han dicho". Ellos dijeron ante Su Majestad: "¡Haz
que tu ojo castigue a los que han instigado cosas malignas! ¡No
dejes que el ojo esté ante ella para castigarlos!". De modo
que fue como Hathor."
"Entonces esta diosa volvió cuando destruyó a los
hombres en las montañas. Entonces la Majestad de este dios dijo:
"Bienvenida, Hathor, ¿has hecho aquello a que te he enviado?".
Esa diosa dijo: " Por la vida que me has dado, he sido poderosa
entre los hombres; ha sido un placer para mi corazón". Dijo
la Majestad de Ra: "Serás poderosa entre ellos en Herakleópolis
por su aniquilación". Este fue el origen de Sekhmet (es
decir, La Poderosa) y de la mezcla de bebida, de la noche de tránsito
de su sangre, originalmente en Herakleópolis.
" Ra dijo: "Llamad ahora veloces mensajeros, que se deslicen
como la sombra de un cuerpo". Tales mensajeros fueron traídos
de inmediato. Este dios dijo: "Id a Elefantina y traed muchos frutos
de mandrágora". Esas mandrágoras fueron traídas,
y Ra indicó al molinero que moraba en Heliópolis que trozara
esas mandrágoras mientras las esclavas preparaban el grano para
la cerveza. Entonces las mandrágoras fueron puestas en mixtura,
y fueron como sangre humana, y siete mil jarras de cerveza fueron llenadas.
"Luego vino la Majestad del Rey del Alto y Bajo Egipto, Ra, con
aquellos dioses para ver esa cerveza cuando despuntó la mañana
en que los hombres fueron muertos por la diosa en su hora señalada
de ir hacia el sur. La Majestad de Ra dijo: "¡ Qué
hermoso es esto! Protegeré a los hombres de ella." Ra dijo:
"Llevad esto ahora al lugar donde ella dijo que mataría
a los hombres".
"Desde ese día Ra se mantuvo de pie en la mejor parte
de la noche para hacer que esta cerveza de sueños fuera vertida,
y los campos se inundaran cuatro palmos de alto por ese líquido
a través del poder de la Majestad de este dios. Cuando esa diosa
vino en la mañana, se encontró con que había una
inundación. Su rostro se vió maravillosamente reflejado.
Bebió el líquido y le gustó y volvió a casa
ebria sin reconocer a los hombres. Ra dijo a la diosa: "¡Bienvenida,
la que causas placer!".
"Así aparecieron las jóvenes en la Ciudad Placentera.
Ra dijo a esa diosa: "¡Haced cerveza de sueños para
ella cuando llegue la festividad del Año Nuevo!. Su número
estará de acuerdo a la de las esclavas de mi templo". Esto
originó la costumbre de hacer cerveza de sueños de acuerdo
al número de esclavas en la festividad de Hathor que todos los
hombres celebran desde ese día."
Aunque la diosa con cabeza de leona es feroz, parece ser que sus poderes
eran usados desde la obediencia al padre, y, para proteger/defender;
no existen documentos que hagan pensar que sea ella quien provoca los
conflictos; además, también queda claro que puede ser
engañada y olvidar sus propósitos. Incluso, podemos interpretar,
que permite sustituir su furia y apetencia por la sangre humana por
ese "estado alterado de conciencia" que proporciona el bebedizo
de Ra.
M.Eliade en su "Historia de las creencias...."-1976- dice:
"....La revuelta de los hombres y sus consecuencias tuvieron
lugar durante la época mítica. Evidentemente, aquellos
<hombres> eran los primeros habitantes de Egipto, puesto que Egipto
fue el primero de los países en ser formado, lo que le convertía
en <<centro del mundo>>..."
Queda asegurada la antigüedad de este mítico relato y
su valor arquetípico en todas las fuentes consultadas, aunque
el Templo memfita fue de construcción más reciente y allí
se instituyeron los cultos y ritos iniciáticos a esa diosa que
compartía con su hermana lunar Bast ó Bastet la cabeza
felina, empero ésta la tenía de gata y era considerada
como Diosa del Verde Oasis, la que trae belleza y compasión al
mundo, su templo se hallaba en Bubastis. Bast era considerada una diosa
mansa y bondadosa que representaba los poderes benéficos del
sol, protector de Egipto. Su color, a diferencia de Sekhmet (según
referencia cristiana: Bruja Roja), es el verde del grano cuando crece
en primavera.
Hathor-Sekhmet son formas de fuerzas cósmicas, pero J.García
Font 1987- también las asocia con la clásica diferenciación
escolástica de las pasiones en irascibles y concupiscibles, que
concurren en una misma divinidad; si bien cabe añadir que ninguna
de las historias que he leído referidas a Sekhmet expresa que
sintiera horror por sus acciones sangrientas ó por sus atributos
desagradables.
Los sacerdotes encargados de cuidar su Templo eran los mejores sanadores
y su hijo Nefertum se constituyó como el dios de las médicos,
se le puede considerar como el <Prometeo egipcio>, en él
se manifiestan todas las ambivalencias y beneficios del doble aspecto
paterno y materno: es el fuego dominado por el artesano, es la cálida
energía que se oculta en la materia y hace crecer las plantas,
es el calor de la cocción de los alimentos en el interior de
los cuerpos, pero también es el fuego leonino, airado, que destruye
y arrasa.
Comentario
Dando un salto en el tiempo, quiero recordar cómo los cultos
dionisíacos eran algo más que una expresión de
la sexualidad, el deseo y la violencia; ritualísticamente se
pretendía ante todo integrar esas furias en la personalidad total
del individuo. Dioniso era pareja de Ariadna, la diosa del laberinto
cretense, lugar misterioso en si mismo, de la danza de la vida y de
la muerte (la danza del toro); era hijo, amante, víctima sacrificial
y consorte renacido de la antigua Gran Diosa, señora de los cielos
y del poder oscuro de la tierra, cuyo culto y cultura precedieron a
las religiones y culturas patriarcales. En la actualidad podemos visitar
en Pompeya la Villa de los Misterios y contemplar en la Sala de la Gran
Pintura (s.I.a.C.) la iniciación a los misterios dionisíacos,
destacando en los dos últimos recuadros la escena más
dramática y cautivadora de todo el ciclo.
Igualmente podemos detectar en nuestro entorno una presencia creciente
de mujeres sometidas a "divinidades femeninas solares" más
que a las receptivas lunares preferidas a lo largo del período
patriarcal. En los sueños, fantasías, temores, etc...
hace su acto de presencia exigiendo, muchas veces, la renovación
de una actitud religiosa, que bajo el patriarcado ha sido reprimida
y calificada de maligna, especialmente en las mujeres. Dicha transformación
se puede conseguir a través de la relación consciente
con el poder de la diosa solar, trabajando los contenidos emergentes
de modo personal en el curso del proceso analítico; ya que, a
la vista está, de casi nada nos sirve el autocontrol, la buena
voluntad y la racionalidad frente a estos daimones.
E. C. Whitmont1982- define la "Necesidad" como el
impulso básico de la satisfacción biológica, emotiva
y espiritual; su función es asegurar la supervivencia, la identidad
personal o de grupo y la autoafirmación. En su forma más
primitiva se manifiesta como el impulso de la violencia y la agresividad,
sólo que en aquellos tiempos donde se consideraban como expresión
de un poder divino tutelar o sirvieron para engrandecer un Imperio o
Iglesia, estuvieron integradas en un sistema moral y éticamente
vivo. Obviamente, hoy estamos faltos de un sistema ético digno
de crédito, que permita integrar esas fuerzas de la naturaleza:
deseos e impulsos agresivos, que nos hacen evolucionar al fin.
Es bien conocido que la tradición patriarcal aborrece el cambio
y la rendición, teme cualquier amenaza a su continuidad, desea
la vida pero muchas veces causa la muerte --¡qué mejor
precedente sino el mitologema de Hathor-Sekhmet!--.
Qué delito u ofensa cometieron los <hombres> contra Ra;
¿podemos imaginar la terrible amenaza que sintió aquella
portentosa Majestad solar?.
En otro contexto, Mª. L. von Franz 1980-, haciendo uso
de sus conocimientos en una conferencia, citó al Papyrus de Turin
(s.XIII a.C.), en el que se narra cuando el dios solar Ra envejeció
y se volvió senil e incapaz de un porte digno, Isis, su hija,
puso en su camino una serpiente venenosa que lo mordió y lo envenenó;
después, ella misma se acercó a su padre y se ofreció
a curarlo si primero él le decía su nombre secreto y de
este modo le transmitía el poder del dios solar que había
ostentado hasta ese momento. Isis lo tomó todo a su cargo, y
los dioses masculinos quedaron relevados. Aquella enantiodromía
sucedía al final de la Era de Aries, coincidiendo con el final
de la civilización egipcia; ahora nuestra época, la era
astrológica del pez, también reproduce el mismo tránsito
hacia la nueva Era de Acuario, y de nuevo la mujer está tomando
el poder de la conciencia patriarcal envejecida (simbolizada por esa
masculina Majestad solar). ¿Qué nueva orientación
tomará nuestra civilización actual?. ¿Resolveremos
la rígida dicotomía Oriente/Occidente?.
Dioniso, el "dios de las mujeres", del cambio, de lo sombrío,
es una amenaza a nuestro estado actual de conciencia occidental; por
eso tememos a la muerte, considerándola el peor de los males:
el cambio definitivo. Paradójicamente, siempre que se nos produzca
una situación vital de estancamiento e inercia que exige una
renovación, un nuevo nacimiento simbólico, surgirán
impulsos destructivos de violencia y de agresividad; ley que se cumple
en ambos niveles, individual y colectivo.
Sin la menor duda, las mujeres son en la actualidad las mayores consumidoras
de tranquilizantes y diversas combinaciones de fármacos psiquiátricos,
también la mayor parte de los sujetos en tratamiento psicoterapéutico
son mujeres, así como los estudiantes universitarios de Psicología
en su mayoría son mujeres; este patente desequilibrio no se debe
a que el hombre esté exento de la misma problemática,
pero sí parece que como en el mito de Sekhmet- la mujer
sometida históricamente a la autoridad del ego y moral patriarcales
permite que la apacigüen con elementos adictivos, por ejemplo:
romanticismo televisivo, el alcohol, los cigarrillos, el alimento, su
figura y estética colectivas, las drogas o cualquier sustancia
adictiva, etc...
Parece ser que los últimos coletazos del envejecido Logos pisciforme
consisten en encerrar el sufrimiento transformador dentro de <marcos
adictivos> que insensibilizan; sin embargo, a partir de la responsabilidad
individual así como frente a las condiciones en las que se encuentra
nuestro planeta, que es una condición activa y no un sedante,
puede llegar a producirse el cambio. De hecho como afirma M. Woodman-1982--,
la superación de una adicción puede activar otra, pero
si lo que activamos es un nuevo patrón arquetípico, es
decir, favorecemos una nueva constelización de elementos naturales
que compensen los engañosos ideales de poder y eficacia patriarcales,
así como restauramos el lugar, en nuestra consciencia, al que
pueden acudir nuestros daimones, y los escuchamos atendiendo sus necesidades,
evitaremos caer en las garras de la Prostituta de Babilonia, la Bruja
Roja ó atrapadas/os en el papel de Madre Terrible.
Conclusión
El mitologema de HathorSekhmet se muestra en nuestro final secular,
especialmente, a través de las mujeres a las que ya se les ha
enseñado y han aprendido durante el período androlátrico
--en el que se premiaban los valores de la mansa hermana gatuna Best--
a temer su "oscuro poder femenino"; pero que, a la vez, son
inducidas por nuestro colectivo social a despersonalizarse aún
más al ofertar variedad de placebos y adicciones mientras, por
otro lado, la misma sociedad occidental repudia a la mujer alcohólica,
drogadicta clandestina, bulímica/anoréxica, sexo-adicta,
ludópatas, etc.. Eso sí, con toda la farmacopea neuro-psiquiátrica
a su disposición, y, con el consenso institucional en tales situaciones
para su abuso y adicción.
VICENTE E. NADAL GRANELL
VALENCIA - FEBRERO 1999
hermes@ctv.es
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