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La mujer es compensada con un elemento masculino, y por lo tanto,
su inconsciente tiene, como quien dice, un sello masculino. Esto resulta
en una considerable diferencia psicológica entre el hombre y
la mujer, y por consiguiente, he llamado ánimus que significa
mente o espíritu al factor proyectivo en la mujer. El
ánimus corresponde al Logos paterno, asi coma el ánima
corresponde al Eros materno.
El ánimus es el depósito, por asi decirlo, de todas
las experiencias ancestrales de hombre que tiene la mujer y no
solo eso, tambien es un ser creador y pro-creador, no en el sentido
de la creatividad masculina, sino en cuanto a que genera lo que podriamos
llamar... la palabra espermática.
Mientras el ánima del hombre funciona como su alma, el Animus
de la mujer se parece mas a una mente inconsciente. Se manifiesta negativamente
en ideas fijas, opiniones colectivas e inconscientes suposiciones a
priori que reclaman ser verdades absolutas. En una mujer que se identifica
con el ánimus (poseída por el ánimus), Eros generalmente
está en segundo lugar con respecto a Logos.
Una mujer poseída por el animus está siempre en peligro
de perder su feminidad.
No importa cuan amistoso y complaciente sea el Eros de una mujer,
ninguna lógica puede estremecerla si está dominada por
el ánimus... [Un hombre] no se da cuenta que esta situación
altamente dramática llegaría instántaneamente a
un final banal y aburrido si el abandonara el campo, dejando a esta
mujer seguir la batalla (su esposa, por ejemplo, si ella misma no es
un fiero caballo de guerra). A él, rara vez o nunca se le ocurre
esta acertada idea, porque ningún hombre puede conversar con
un ánimus durante cinco minutos sin convertirse en víctima
de su propia ánima.
Al igual que el ánima, el ánimus también tiene
un aspecto positivo. A través de la figura del padre, expresa
no sólo opiniones convencionales, sino tambien lo que llamamos
"espíritu", ideas filosóficas o religiosas en
particular, o mas bien la actitud resultante de ellas. Asi, el ánimus
es un psicopompo, un mediador entre lo consciente y lo inconsciente
y la personificacion de este último.
Al igual que el ánima, el ánimus es un amante celoso.
Es hábil para poner, en lugar del hombre real, una opinión
sobre él, asunto sumamente discutible que nunca se somete a críticas.
Las opiniones del ánimus son invariablemente colectivas y pasan
por encima de los individuos y los juicios individuales, exactamente
de la misma manera en que el ánima introduce sus prejuicios emocionales
y proyecciones entre marido y mujer.
La existencia de complejos contrasexuales significa que en cualquier
relación entre un hombre y una mujer hay al menos cuatro personalidades
involucradas. Las flechas del diagrama indican las posibles líneas
de comunicación".
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La técnica de llegar a vivir en armonía con el ánimus
es, en principio, la misma que en el caso del ánima; solo que
aqui la mujer debe aprender a criticar y a reservarse sus opiniones;
no para reprimirlas, sino que, al investigar sus orígenes, para
penetrar mas profundamente en el cimiento, donde entonces descubrirá
las imágenes primordiales, tal como lo hace el hombre en sus
relaciones con el ánima.
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