En el principio era el sueño; el Cosmos y el Corazón Humano

 

David Molineaux

Nada mejor que este poema de Nanao Sakaki, poeta andariego, con el que concluye este libro, para una nueva perspectiva de la realidad. Ojalá que aquellos que en este momento gobiernan los destinos del mundo lo lean.

En un circulo de un metro de ancho
Te sientas, y oras, y cantas.

En un refugio de diez metros de ancho
Duermes bien, y la lluvia te arrulla una canción de cuna.

En un terreno de cien metros de ancho
Siembras arroz y crías cabras.

En un valle de mil metros de ancho
Recoges leña, agua, y granos silvestres.

En un bosque de diez kilómetros de ancho
Juegas entre zorros, halcones, víboras y mariposas.

En un país montañoso
De cien kilómetros de ancho
Se cuenta que alguien vive con serenidad.

En un círculo de mil kilómetros
Visitas arrecifes de coral en verano
O hielos que flotan en los mares invernales.

En un círculo de diez mil kilómetros
Deambulas por cualquier rincón de la Tierra.

En un círculo de cien mil kilómetros
Nadas en un mar de estrellas fugaces.

En un círculo de un millón de kilómetros
Entre flores esparcidas de mostaza amarilla
Ves la Luna al oriente y el Sol al poniente.

En un círculo de diez mil millones de kilómetros
Saltas fuera del mándala del sistema solar.
En un círculo de diez mil años luz

La galaxia florece resplandeciente en primavera.
En un círculo de mil millones de años luz
Andrómeda se disuelve, pequeña flor de guinda que pierde sus pétalos.

Y ahora, dentro de un círculo de diez mil millones de años luz,
Se desmorona toda noción de tiempo y espacio
Y de nuevo te sientas, y oras, y cantas
Te sientas, y oras, y cantas.

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Prólogo

La península Labrador, en el nororiente de Canadá, es una de las zonas más heladas e inhóspitas del planeta. En sus desoladas estepas subárticas vive un grupo de cazadores indígenas que se llaman los Naskapi, vecinos de los Esquimales.

Su existencia es durísima. Habitan en carpas de pieles de caribú y subsisten de la caza del caribú y el oso. Viven en pequeños clanes dispersos; su estructura tribal es rudimentaria y no tienen una religión organizada. Desde la llegada de los europeos a ese territorio, su población ha disminuido en forma drástica; se estima que en la actualidad sobreviven sólo unos centenares de estos tenaces aborígenes.

Para subsistir en estas condiciones, los Naskapi han desarrollado una fuerte vivencia espiritual basada casi exclusivamente en los sueños.

Creen que cada persona tiene un centro o punto focal que lo orienta. Se le llama Mi Amigo, Huella, Sombra o, simplemente, el "Gran Yo". El "Gran Yo" nace junto con el cazador y habita en su corazón. Le habla por medio de sueños. Se complace cuando la persona fuma, toca tambor, y pinta o dibuja los sueños.

El Naskapi considera que los sueños son esenciales para su supervivencia. Su obligación principal en la vida es escucharlos atentamente y hacerle caso a sus instrucciones. Si evita toda mentira y ama y respeta a sus semejantes y a los animales, sus sueños mejorarán y entrará en una conexión cada vez más profunda con el Gran Yo. De lo contrario, está en peligro de que se le alejen los sueños -y por ende su fuente más importante de orientación en la vida.

Un hecho central en la vida del Naskapi es el Gran Sueño. Podría soñar, por ejemplo, que se junta con sus amigos ausentes, reconoce puntos claves del terreno y sale al encuentro de los caribúes en sus rutas migratorias.

Al despertar, el que ha tenido el sueño se pone a cantar y a tocar el tambor para completar el sueño y ponerlo en conocimiento de los demás. Está convencido de que así, el sueño se irradiará también entre los espíritus de los animales de la tundra. Los Naskapi componen cantos sobre la base de los Grandes Sueños y éstos son repetidos durante un tiempo por todo el clan.

Tienen la costumbre de inducirse los sueños en una ruca herméticamente cerrada en la cual se introducen piedras calientes. El grupo permanece varios días dentro de la ruca entre sudores, fiebres y sueños. Luego de vivenciar intensamente los sueños de la cacería, su éxito está asegurado; la captura física de la presa se vuelve casi una formalidad.

A los Naskapi les cuesta creer que los visitantes de origen europeo no tienen Grandes Sueños: la idea de vivir sin esta fuente esencial de orientación les parece inconcebible, irrisoria.

El mundo moderno no cree en el Gran Yo. Su guía en la vida individual y colectiva es, sobre todo, la razón pensante. Confía plenamente en su capacidad de decidir su propia suerte y, por medio de tecnologías cada vez más sofisticadas, ir aumentando su control y dominación sobre el mundo natural.

En estas páginas plantearé que tal manera de entendernos a nosotros mismos y entender nuestra relación con el mundo que nos rodea nos ha empobrecido de forma intolerable. Incluso se ha vuelto una amenaza para nuestra supervivencia. Nos está dejando tan vulnerables como un clan Naskapi abandonado por sus sueños en la tundra boreal.

En los capítulos que siguen daremos una mirada a la cosmovisión moderna, sus orígenes, y algunas de las patologías culturales y sociales que ésta ha generado. Intentaremos explorar elementos de una nueva cosmovisión que emerge, y sus implicancias para la conducción de nuestras vidas individuales y nuestro camino colectivo hacia el futuro.

Al comienzo quiero reconocer mi deuda con dos grandes visionarios contemporáneos: el historiador de las culturas Thomas Berry y el físico matemático Brian Swimme. Más que cualquier otra cosa, ha sido el trabajo de estos dos pensadores que inspiró las reflexiones e investigaciones que dieron origen a este libro.

De igual forma quiero agradecer la ayuda generosa de dos grandes amigos, Cecilia Pizarro y Sergio Lucero, quienes revisaron el texto e hicieron sugerencias y correcciones que son de valor inestimable.

   

 

Tipos Psicológicos Jungianos

 

Daryl Sharp

Ultimamente las caracterologías han alcanzado un auge insospechado. Al parecer todo el mundo quiere saber a cuál grupo tipológico pertenece él o ella y los demás. Este afán debe surgir de un intento por entenderse mejor y para predecir conductas. Tipos Psicológicos Jungianos le ayudará a descubrir esto.

La primera caracterología fue ideada por astrólogos orientales, con su clasificación en agua, aire, tierra y fuego, sistema que sobrevive en la astrología actual. Luego vienen las de tradiciones sufis -el Eneagrama-; las de la medicina griega, que dividía a las personas en flemáticas, sanguíneas, coléricas y melancólicas, basándose en los nombres de las secreciones corporales (flema, sangre, bilis amarilla y bilis negra); y a éstas debemos agregar las de la psicología y psiquiatría modernas. Un gran campo para indagar, eso sí que sin olvidar que los humanos siempre seremos impredecibles, afortunadamente.

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Filosofía Moderna
Una introducción sinóptica

 

Roger Scruton
prólogo a la edición en español de M.E. Orellana Benado

Según The Sunday Times de Londres, es la más completa visión de la filosofía moderna que ha aparecido luego que Bertrand Russel publicara su clásico "Los problemas de la Filosofía". Un libro comprometido, escrito por un hombre al que nada de esto le es indiferente y que revisa los grandes temas que nos preocupan desde que cesó el predominio de la teología como fundamento del pensar y estalla la revolución francesa: La Libertad, El Alma, La Verdad, El Significado, El Conocimiento, La Imaginación, La Moralidad, Dios, La Razón, Vida, Muerte e Identidad, se titulan algunos de los 31 capítulos. Incluye una guía de estudio anotada para cada tema con una amplia bibliografía, aparte de notas al pie de página del traductor. Un libro escrito para legos interesados en la evolución de las ideas y tendencias del mundo de hoy

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Zen y el Arte de la Mantención de la Motocicleta
Una indagación sobre los valores

Robert M. Pirsig

Tenemos aquí una novela filosófica sobre la búsqueda de los Valores Externos. Los Principios, la Calidad y la Excelencia. Es al mismo tiempo un relato de un largo viaje en motocicleta del autor con su hijo de once años por las carreteras del Oeste estadounidense, de regreso a una Universidad donde años antes había sido profesor de retórica clásica.

Tal vez, más importante aún, éste es uno de los escasos relatos que reflejan la relación del hombre con la tecnología en sus aspectos más humanos. ¿Quién puede prescindir en nuestro mundo actual del uso de las máquinas? ¿Dependen peligrosamente nuestras vidas del genio e ingenio inventivo y científico de quienes aplican la tecnología?

Zen es la actitud. La motocicleta puede ser cada uno de nosotros, nuestro medio ambiente e incluso el planeta.

Es interesante -a veces grotesco, por no decir trágico- constatar cómo nosotros, los pueblos latinos adoptamos por naturaleza la actitud "romántica" ante la tecnología. Nos gusta usarla, disfrutarla, alardear de ella e incluso explotarla. Y sin embargo, pagamos por esto el precio de estar completamente a la merced de quienes tienen la actitud "clásica" -aquellos que utilizan la razón en forma no emotiva y que describen las formas subyacentes a ese organismo que es la máquina que nos presta servicio, aquellos que las diseñan, las fabrican y, finalmente, las reparan. En una situación así, ¿quién domina: el hombre a la máquina o la máquina al hombre?

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